Abrí pesadamente mis ojos por la luz de los rayos del sol, se notaba que iba hacer un día estupendo y soleado. Levante mi cabeza de la almohada pero volví a caer sobre ella, tirando un suspiro y no queriéndome levantar hoy.Mis ánimos estaba por el suelo, mi cara estaba arruinada por las lágrimas de anoche, mi cabeza explotaba de una manera insoportable, y mi cuerpo estaba cansado. Emma grita — ¡Se te hace tarde! —golpe la puerta. Me tapo la cara con la almohada pero al oír su insistencia —Ya voy —grito —Dale, ya termino de preparar el desayuno —puedo escuchar sus pasos irse. Me resigno a no darle el gusto de verme débil, estando en la orilla de la cama me siento mirándome mis pies, sin ganas de querer soportar alguna queja me levanto y camino lentamente hacia el baño.Abro la canilla de

