Capítulo 17. La verdad. Los siguientes días fueron maravillosos. Sean nos llevó un par de noches a cenar y hasta fuimos a patinar sobre hielo. Cada vez me sentía más cercana con los gemelos y aun que Sean y yo actuáramos normal sabía que ellos ya tenían idea de lo enamorados que estámos su padre y yo, podía asegurar que ellos ya hasta me aceptan pues a pesar de ser unos niños no son tan ingenuos. Las noches las pasábamos juntos pues sabíamos que mi estadía aquí estaba llegando a su fin y entonces no podríamos vernos diariamente como ya estábamos acostumbrados. Estaba mirando por la ventana a mis niños en sus clases de natación cuando llegó Charlotte, parecía bastante alterada. Ella simplemente se acercó a mí y me lanzó una revista que traía en sus manos. —Que carajo…— comencé. —¿

