Capítulo 8.

854 Palabras
Capitulo 8. Una amiga. «La vida es demasiado injusta.» Es una frase que escuchamos muy comúnmente cuando las personas se encuentran tristes, agotadas, molestas, insatisfechas. En este momento una revolución de sentimientos no dejan a mi cerebro en paz. Toda mi vida me la he pasado sobrepensando las cosas y esta vez no es la excepción. Mire al cielo suplicando por que esta sensación horrible que tenía en mi pecho se esfumara, todos deben estar dormidos ya, pues pasa de media noche. Yo no podía dormir, no puedo dejar de sentirme mal por esos niños, habían perdido a alguien tan valioso para ellos que ahora me partía el alma tener que dejarlos y es que en estos pocos dias ellos realmente me han dejado entrar en sus vidas, son tan transparentes y sencillos. Un leve crujido llamó mi atención. Me gire hacia la casa para mirar a Sean dirigiéndose a mi. Ese hombre es realmente un pecado andante. La playera que lleva le queda tan ajustada dejando a sus músculos marcarse deliciosamente. «Dios yo podría hacer feliz a esta familia si tu me dieras la oportunidad». —¿Qué haces aquí fuera? Hace frío— me amonesto. —No podía dormir, me apetece respirar aire fresco y mirar la belleza de la noche. —Si quieres podemos cambiar de habitación, mis vistas son preciosas y hay un balcón— ofreció. «O podemos compartir», pensé. —No es necesario. —¿Te apetece compañía?— cuestiono. «Me apetecen muchas cosas, cariño.» Me amoneste, realmente mi juicio estaba nublado al tener semejante vista. Y es que joder con esa ropa tan sencilla realmente lo sentia a mi alcance. Asentí en respuesta y luego me corrí hacia un lado del sillón dejando espacio para que se sentara junto a mi. —Este lugar es mágico, ¿no te parece?. —Ya lo creo. —Se que te afecto mucho lo de esta tarde, te sugiero que lo ignores ha sido un simple malentendido. —El problema son tus hijos. —¿Mis hijos? —Ellos realmente me han tomado cariño y yo ahora no se que hacer con eso. —Estás tratando de decirme que no quieres que te quieran— frunció el ceño. Parecía ofendido o disgustado. —Si… yo… es solo que…— balbuce. —Oye no puedes entrar en la vida de un niño, hacerlo que te quiera y luego pasar de él. Asi no funcionan las cosas es lo que te dije cuando te contrare— es este punto Sean parecia bastante alterado. —Es justo ese el problema Sean. Ellos me quieren y yo simplemente tendre que marcharme en un par de meses. Te das cuenta del daño que les e echo. Ellos no soportan que las personas vayan y vengan de sus vidas, les es doloroso. —Pues es muy tarde para pensar en detalles. Ambos nos quedamos serios mirando a la nada. La situacion es bastante complicada y no tiene sentido discutir. —Lo resolveremos, ellos lo entenderán— hablo despues de un rato —De echo solo te queda un semestre así que terminando podrias trabajar para nosotros nuevamente a fin de cuentas tu especialidad se adapta al puesto. Y yo te pagare como es debido… —Sean, tu eres un hombre libre. En algun momento puedes encontrar a una mujer y entonces yo saldre volando en todo esto no me necesitaras más. —Yo no te despediriá asi de la nada. Realmente las aprecio a ti y a tu madre, no seria tan poco profesional. —Esto no es a lo que aspiro en la vida, ser niñera nunca a sido mi sueño. —Pues entonces se su amiga, despues de que te vayas puedes venir a visitarlos cuando quieras yo tengo un avion privado que podria traerte y llevarte cuando quieras y a donde quieras o simplemente puedes mudarte cerca de casa. Lo mire con una sonrisa. —De verdad estas loco. —Son mis hijos y tienes razon no quiero que sufran por una perdida más. —Mañana hablare con ellos. Se que lo entenderan, son muy listos. Sean tomo mi mano y la beso. —Gracias por darles una segunda oportunidad de tener una madre. —Sean, yo no… —Lo sé sin embargo ellos te quieren casi igual que a ella. La forma en que se comportan contigo… me hace recordarla. —Lo siento. —Esta bien, me da… esperanza. —¿Esperanza? —No crei que encontraria una mujer que pudiera hacerlos sentir asi, darles tranquilidad y el amor incondicional que les daz. Mis ojos se llenaron de lagrimas inmediatamente. Sean tomo mi rostro y límpio una lágrima que resbaló. —Se que un mes puede parecer nada para el resto de la gente pero tu en este mes has logrado instalarte en tres corazones de manera permanente. Lamento poner esta carga sobre tus hombros pero es que… eres realmente especial, supongo que lo eredaste de tu madre. Le sonrei en respuesta. Me recargue en su pecho, ambos seguimos mirando el cielo nocturno que en este lugar libre de contaminación se ilumina maravillosamente.
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