Capítulo 15. La promesa. Como cada día ayude a mi madre a poner la mesa, luego subí a la habitación de los gemelos para asegurarme que estuvieran listos y pedirles que bajen a desayunar. Mientras mi madre servía a Sean y los niños yo me encargaba de servirnos a nosotras. Luego desayunamos en la isla de la cocina. —Falta muy poco para que te marches. —Lo sé— suspire. —Estaremos bien cariño. No importa la distancia, siempre estaremos bien— tomó mi mano y la apretó suavemente. Le sonreí. —Estoy segura de ello mamá. Terminamos de desayunar y luego la ayudé a recoger la cocina. Estaba secando los últimos platos cuando entró Sean a la cocina. —Me voy a trabajar— susurró. —Y desde cuando vienes a avisarme— susurré de vuelta. —Desde que me apetece un beso de despedida— prosigui

