Capitulo 23. Excesos. Todos los edificios eran extravagantes. Miré nuevamente la dirección y me sentí bastante extraña de estar en un lugar como este. Baje del taxi, el taxista me ayudó con mi maleta. —Aquí está bien, gracias— pagué mi viaje y me recargue en el concreto. Con manos temblorosas tome mi teléfono y llame a mamá. —Cariño, ¿qué tal estás? —Creo que estoy apunto de tener un ataque de pánico, mamá. —¿Estás herida? ¿Sucede algo malo? —No, es solo que… mamá Sean ha rentado un apartamento para mí. —Vaya… La línea se quedó en silencio por un buen rato. —Va contra mis enseñanzas, siempre te he dicho que debes ser modesta y no aceptar extravagancias de los hombres que te cortejan, sin embargo… conozco a Sean, vivo con él y sé que es un buen tipo. Se que realmente

