Alejo. Despertar y sentir el olor a café recién hecho, huevos y pan tostado era una de las mejores cosas de la mañana y son de las maravillas que no disfrutaba hacia tantos años desde que me mudé de la casa de mi madre. Pero esta mañana el hermoso aroma de todo eso me invadió por completo e hizo que flotara de la cama hasta el lugar de donde provenía todas esas maravillas. Entonces me percaté que no me encontraba en casa de mi madre y ni mucho menos en mi casa o en el hotel. Fue cuando todos los recuerdos de la noche anterior me llegaron a borbotones. Arami, la fiesta, el reencuentro y el haberme invitado a su casa para pasar todo un día juntos. Nuevamente la emoción de descubrir que todos los sentimientos estaban intactos me alegraba el corazón. La amaba como la primera vez y es

