Las semanas siguientes todo cambio. Hubo sesiones fotográficas, en casa y en el rancho. Rafael la acompaño a Nueva York para más fotografías. Se alojó en un hotel de Park Avenue, comentado en maravillosos restaurantes y fueron a dos espectáculos de Broadway. También fueron de compras. Compro más ropa de brillantes colores. Y más camisones provocativos. La historia dijo que por fin había aparecido la Del Castillo perdida, que era joven y guapa ... y llena de cicatrices. A la gente parecía gustarle que tenían cicatrices. Las cicatrices, le explico Rosaura, hablan de tragedia, de una gran historia. Los periodistas aparecieron en su casa. Alejandra aprendió a decir: "no hago declaraciones" y cerró la puerta. Cerrar la puerta no los detenidos. Su nombre salía en todas las partes: por Intern

