Capítulo 40

1525 Mots

  Emery trató de explicarse rápidamente para evitar malentendidos, pero parecía un acto completamente inútil. Frente a ella, Aiden se cruzó de brazos y la miró con calma. En ese momento se puso a pensar y no pudo recordar a ninguna mujer que haya irrumpido en su habitación de esa manera.   No tenía dudas, Emery era la primera en atreverse a tanto. De hecho, no solo entró a su habitación sin previo aviso, sino que además le quitó la toalla que tenía como única vestimenta. Eso fue simplemente genial.   De pronto, a Emery le empezó a doler la muñeca. Llevaba un rato largo sosteniendo la toalla, pero Aiden no la agarraba. Tampoco se atrevía a abrir los ojos para ver por qué no lo hacía, lo único que pudo hacer fue llamarlo en voz baja:   —Aiden...   —No te equivocaste de habitación, esta

Lecture gratuite pour les nouveaux utilisateurs
Scanner pour télécharger l’application
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Écrivain
  • chap_listCatalogue
  • likeAJOUTER