CAPÍTULO VEINTIDÓS Se despertó poco después de las siete. Como era habitual, se tomó un momento para sí antes de salir de la cama. A veces, solo necesitaba orientarse, asegurarse de dónde estaba y de lo que posiblemente hubiera sucedido la noche previa. No bebía jamás, ya que le confundía tanto en pensamiento como en acción, así que esa niebla de la resaca de la que había oído hablar no suponía ningún problema. No, para él se trataba de algo más. Algo mental. Algo con lo que había estado conviviendo desde niño. Sintió una pierna acariciándole la suya. Miró a su derecha y vio a una mujer rubia, bastante joven. Estaba completamente desnuda, durmiendo encima de las colchas, con el cuerpo parcialmente pegado al suyo. Era muy bonita y se le había corrido la máscara de pestañas que llevaba por


