CAPÍTULO DOCE Una serie de llamadas de teléfono llevaron a Mackenzie a la conclusión obvia de que tanto Jack como Vanessa Springs tenían trabajos muy exigentes. Todos sus intentos para conseguir hablar por teléfono con ellos resultaron infructuosos. Fue tan frustrante que Mackenzie casi decide pasarse por sus oficinas sin la menor consideración por sus reputaciones. Al final, no obstante, prevaleció el sentido común. Ellington y ella pasaron unas cuantas horas de la tarde en comisaria, repasando los detalles más minuciosos de DCM y Gloria Benítez con Rodríguez y su equipo. Se hizo una petición para confeccionar una lista de criminales con desviaciones sexuales de cualquier clase en sus historiales, a lo que Dagney puso manos a la obra de inmediato. Cuando la tarde empezaba a oscurecer, M


