CARTA LV CECILIA VOLANGES A SOFIA CARNAY Tenías razón, mi querida Sofía; tus profecías salen mejor que tus consejos. Danceny, como lo habías predicho, ha podido más que el confesor, que tú, y que yo misma; ya estamos absolutamente como antes. ¡Ah! no me arrepiento de ello, y si tú me riñes, es porque no sabes cuánto placer hay en amar a Danceny. Te es bien fácil decir lo que se debe hacer; nada te lo impide: pero si hubieses conocido como yo, qué pena causa el mal que sufre aquel que se ama; cómo cuando se alegra, nos alegramos también, y cómo es difícil decir no, cuando lo que se quiere decir es sí, no te admirarías de nada. Yo misma lo he experimentado, y bien vivamente, no puedo comprender cómo esto puede suceder. ¿Crees, por ejemplo, que pueda yo no llorar cuando veo llorar a Danceny


