NYLA LENORE No era lo suficientemente hipócrita como para decir que no me había gustado la forma en que trataron a Eline, pero las palabras de Castiel parecieron golpear a esa idiota sin masa encefálica como un puñal afilado. — Príncipe... — Por favor, no me dirija la palabra, — dijo secamente, cortándola, — aunque sea la invitada de la marquesa Belladona, hay ciertos... cuidados que una simple Rose como tú debe tomar, — Castiel pronunció esas palabras llenas de rencor. No. Había más que rencor, había... desprecio. — Ma-... — ¿No me has oído? Cállate. Gruñó prácticamente y vi a Eline tensarse, su cuerpo parecía rígido mientras miraba a Castiel, incrédula. — Vaya, vaya... príncipe Bonnet, no sabía que tus modales había... retrocedido, — ronroneó la marquesa Belladona y sentí mis hues

