CAPÍTULO VEINTIUNO Cuando Bill salió de la avioneta de la UAC, Riley apenas podía creer lo feliz que se sintió al ver su cara ancha, fuerte y vigorosa. Mientras bajaba las escaleras con su bolso de viaje, pareciendo listo para la acción, Riley corrió para saludarlo. Tan pronto como sus pies tocaron la pista, ella le dio un gran abrazo. Bill se echó a reír y dijo: —Vaya, estás actuando como si tuviéramos años sin vernos. No ha pasado tanto tiempo. —Parecen meses —dijo Riley, conduciéndolo a su auto alquilado—. Estos dos días han sido una locura. Bill miró a su alrededor y le preguntó: —¿Siempre hay tanto calor aquí? Riley recordó que el clima de Virginia era más suave. Y, por supuesto, el avión de la UAC tenía aire acondicionado. —Caliente y húmedo —respondió ella—. Palabras que tamb

