El alfa conoce a Kaleia A media mañana, envían los juguetes a la casa de Kaleia. —¿Es la casa de la niña Kaleia? —preguntan los empleados. Confirman y comienzan a entregar los regalos, su familia se sorprende al ver bajar de la camioneta tantos obsequios, la hechicera, que ya sabía, comienza a sonreír, mientras los padres y los abuelos de Kaleia se alegran al ver todos los regalos que el Alfa y su beta enviaron. —Mira, Taiel, cuántos regalos para nuestra princesa, ya no entran en la casa —Eliseo corría ayudando a bajar las cajas como si fueran para él. Cuando finalizan de bajar todos los paquetes, el personal de la juguetería se retira y la escena es cómica; la hechicera los mira sonriendo —¿Que no piensan abrir los regalos? —ellos están los cuatro parados con la boca abierta, frente

