Hay una enorme explosión. El fuego vuela hacia el cielo mientras su bomba detona. Una ola de calor viene hacia nosotros, y la metralla sale volando. La explosión es intensa, hay llamas por doquier, y su fuerza nos golpea como un tornado, contra soplando. Puedo sentir el calor abrasador en mi piel, incluso a través de la ropa, que nos envuelve. Cientos de fragmentos de metralla rebotan en mi casco, el fuerte sonido resuena en mi cabeza. La bomba hizo tal agujero que partió el puente en dos, creando una brecha de nueve metros entre las partes. Ahora no hay forma de cruzarlo. Y lo peor, es que vamos cayendo derecho a un agujero que nos hará hundir cientos de metros más abajo. Fue una suerte que haya aplicado el freno cuando lo hice, cuando la explosión estaba todavía a unos quince metros ad

