CAPÍTULO OCHO

2749 Parole

CAPÍTULO OCHO Alec se sentó en la herrería de su padre con el gran yunque de hierro enfrente, muy gastado por años de uso, levantó su martillo y golpeó en el acero caliente brillante de una espada que acababa de sacar del fuego. Sudaba con frustración tratando de sacar su furia con el martillo. Habiendo llegado apenas a los dieciséis años, era más chico que la mayoría de los otros chicos pero también más fuerte, con hombros anchos, músculos crecientes, y una gran cabellera ondulada negra que caía pasando sus ojos. Alec no era uno que se rendía fácilmente. Su vida había sido dura, como este hierro, y al sentarse junto al fuego retirando el cabello de los ojos con el dorso de la mano, cavilaba contemplando la noticia que acababa de recibir. Nunca había sentido tal desesperación. Golpeó el m

Lettura gratuita per i nuovi utenti
Scansiona per scaricare l'app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Scrittore
  • chap_listIndice
  • likeAGGIUNGI