CAPÍTULO III

3494 Parole

CAPÍTULO III EL SEÑOR YORKE La alegría, al parecer, es algo que depende tanto del estado de cosas interior como del estado de cosas externo y del que nos rodea. Hago este comentario trillado porque da la casualidad de que sé que los señores Helstone y Moore salieron al trote por la verja del patio de la fábrica, al frente de su escueto grupo, con el mejor de los ánimos. Cuando el haz luminoso de una lámpara (los tres del grupo que marchaban a pie llevaban una cada uno) cayó sobre el rostro del señor Moore, pudo verse una chispa en sus ojos, insólita por lo vivaz, y una nueva animación que encendía su morena fisonomía; y cuando la luz iluminó la faz del rector, se pusieron al descubierto sus duras facciones, sonrientes y radiantes de júbilo. Sin embargo, diríase que una noche de llovizna

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