3 ÚLTIMAS PALABRAS ALEXANDER Minsk, Bielorrusia. Atado a una silla de metal con cadenas de plata reforzadas que se clavaban profundamente en su piel, Alexander no podía creer los acontecimientos que condujeron a su captura. Después de once meses sin saber nada de Lucious, Alexander finalmente recibió la llamada de su amigo. Lucious necesitaba ayuda. Quería estar lejos de la bruja enloquecida y sus secuaces que se habían apoderado del Consejo Europeo. Andrew desapareció, Hans fue asesinado, la mayoría de los acechadores estaban muertos y el mejor amigo de Alexander estaba en peligro. «Entonces, ¿cómo llegaron las cosas a esto?» Alexander tiró de las implacables cadenas con frustración. Había estado atrapado en esa casa abandonada durante más de una semana sin nada de qué alimentarse.

