CAPÍTULO VEINTISÉIS Jessie sentía cómo se deslizaba de regreso a su lugar oscuro. Intentando a la desesperada aferrarse al borde de su abismo emocional, rebuscó en su mente en busca de cualquier cosa para cambiar su punto de atención, para distraerla del terrible conocimiento de que jamás llegaría a conocer al hombrecito que podía haberse convertido en su orgullo y su alegría. Le temblaron las rodillas y se agarró a la veranda del muelle para apoyarse. Se quedó allí de pie, intentando alejar la hiperventilación que se le venía encima, cuando oyó el zumbido del teléfono. Lo agarró, contenta de tener otra cosa que no fuera sí misma en la que enfocarse. Era un breve mensaje de texto del profesor Hosta: “Recordatorio – última entrevista con Crutchfield.” Eso fue suficiente para calmarla. T

