Capítulo 2

2272 Parole
Capítulo 2 Ni siquiera voy a dejar que Macy Carrington se interponga en mi camino para pasar un buen rato, y eso debería ser un objetivo factible siempre que me mantenga alejado de ella. Mientras mantengamos las distancias entre nosotros, no hay forma de que nuestras lenguas afiladas puedan luchar. —La comida y la cerveza están ahí —dice Mac cuando nos metemos bajo la fresca sombra de la carpa y libera su agarre de mi brazo. Luego señala en la dirección opuesta y dice—: Matt tiene una mesa allí para nosotros. Mac se abre paso entre la multitud, saludando cortésmente a algunas personas, pero siempre con los ojos puestos en Matt. Es como si ambos operaran bajo algún tipo de fuerza cósmica, porque él seguramente siente que se acerca, ya que sus ojos están clavados en ella. A medida que ella se acerca, su sonrisa se vuelve más brillante hasta que extiende una mano y la atrae hacia su regazo. Maldita sea, yo quiero eso, y tal vez eso me convierte en un marica, no lo sé. Pero estoy tan preparado para sentar cabeza. Quiero una esposa e hijos, y sé sin duda que estoy preparado para la responsabilidad de todo ello. Mi fantasía soñada sería encontrar una esposa preciosa que coja como una estrella porno, que sea independiente y a la vez cálida, y que sea tan experta en hornear galletas como en dirigir una empresa millonaria. Entonces tendríamos unos hijos preciosos que serían igual de brillantes que sus padres, y mi vida estaría completa. Así que estoy jodidamente listo para eso. Tomo un plato al final de la mesa del buffet y me paseo despreocupadamente por la fila, mirando la comida. Soy un comensal aventurero y estoy dispuesto a probar cualquier cosa, pero definitivamente soy más del tipo de hamburguesas y perritos calientes que el de los totopos pequeños con caviar y crema agria que se encuentran en una bandeja refrigerada ante mí. Suspirando, paso por alto las huevas de pescado, así como el paté y el rumaki, y tomo unas brochetas de lo que parece ser algún tipo de pollo a******o, antes de dirigirme al barril. En mi opinión, nada puede salir mal con la cerveza. Una vez cargado con una pinta de Heineken escarchada y tres brochetas de pollo, me dirijo hacia donde están sentados Mac y Matt. No puedo disimular mi mueca cuando veo que la encantadora anfitriona de esta fiesta se ha unido a ellos en la mesa. De forma muy severa, me doy una charla de ánimo mientras me dirijo a ellos. No interactúes con Macy. No dejes que te provoque. Mantén los ojos al frente y fuera de sus tetas. Esta es la conversación habitual que mantengo conmigo mismo cada vez que estoy en presencia de Macy. Aunque es locamente exasperante, y honestamente no puedo ver lo que Mac encuentra tan especial en ella, me avergüenza admitir que la mujer es tan hermosa y sensual, que a veces dejo que mis pensamientos se vuelvan lascivos cuando estoy cerca de ella. Ahora, razono que esto es porque necesito algo para ocupar mis pensamientos para no tener que escuchar su irritante voz o reconocer la fría condescendencia de su mirada. No es difícil tener pensamientos lascivos sobre Macy Carrington. Es impresionante e imprevisible, su aspecto siempre parece cambiar con el soplo del viento. Hoy, su cabello es de un color rubio fresa oscuro, y ha crecido desde la última vez que la vi. Lleva un flequillo largo y amplio a un lado de la frente que no hace más que llamar la atención sobre sus preciosos ojos azules. Su cuerpo es delgado con la cantidad justa de curvas y, como ya he homenajeado antes, un fantástico conjunto de tetas que revela un profundo escote en su vestido blanco de verano. Aunque Macy Carrington no me es de mucha utilidad, admitiré que ha protagonizado algunas de mis fantasías mientras me masturbo. Normalmente implica a ella mamándome la v***a, porque en mi fantasía, si su boca está llena de v***a, no tengo que escuchar su irritante voz. Sin embargo, hace un mes tuve un sueño que me molestó. Es la única vez que he soñado con Macy, y en este sueño, no tenía nada que ver con todas las formas increíbles en las que apuesto que podría excitarme. En cambio, se la estaba mamando… comiéndola vorazmente y haciendo que se corriera una y otra vez. Era tan real que juro que podía oler su champú, que es delicado y cítrico, y podía sentir la sedosa suavidad de su piel bajo las manos. En mi sueño, sus dedos me agarraban el cabello con tanta fuerza, que mi cuero cabelludo sentía un cosquilleo cuando me desperté y mi boca estaba inundada de saliva. También tenía la v***a tan dura y cachonda que sólo tardé unos dos minutos en eyacular, y luego me quedé totalmente alucinado al soñar con Macy. Incluso ahora, el mero hecho de rememorar ese sueño provoca una agitación en el fondo. Acabo centrando la mirada en las frías facciones de Macy y no imagino mi v***a en su boca, sino en la forma mordaz en que estoy seguro de que va a cortarme en algún momento. Es lo nuestro, y no estoy seguro de que sepamos actuar de otra manera el uno con el otro. Cuando llego a la mesa, Mac salta del regazo de Matt y se sienta a su lado, dejando la única silla vacía junto a Macy. Simplemente genial. —¿Qué pasa? —le digo a Matt inclinando la barbilla mientras dejo el plato y la cerveza. Luego, con una rápida mirada a mi derecha, digo en voz baja «Macy», para saludarla. No estoy muy seguro de haberla oído bien, y puede que sea porque hay un payaso persiguiendo a unos niños que chillan a menos de cinco metros, pero creo que me responde con un «San Calvin». Y así comienza. Con un suspiro, decido concentrarme en la cerveza, tomándola para dar un buen trago. Después de beberla, le pregunto a Matt—: ¿Dónde está Gabe? Matt se encoge de hombros. —En algún lugar por aquí con su abuelo. La última vez que los vi, estaban en los paseos en poni. Gabe es el hijo de nueve años de Matt, fruto de su anterior matrimonio, y es el niño más tierno del mundo. De hecho, me sorprende que no esté pendiente de Aaron mientras duerme la siesta, porque no creo que haya habido nadie más emocionado cuando Mac dio a luz que Gabe. Durante casi dos meses, no paró de hablar de tener un hermanito e incluso se enfadó cuando tuvo que irse a casa con su madre, Marissa. Sí… sería la misma mujer que me cogí y que arruinó mi amistad con Matt. Aunque Matt y Marissa han avanzado mucho en el trato mutuo, todavía no puedo soportar verla. Por suerte, no tengo que verla mucho, y sólo en las raras ocasiones en las que puede dejar a Gabe en la oficina de Matt, tendré ocasión de cruzarme con ella. Y por mucho que me disguste Macy, que quede claro… todo eso son claramente molestias y cosas insignificantes y superficiales. Mis sentimientos hacia Marissa rozan el odio, y siempre la miro con recelo cuando está cerca. Esto podría tener algo que ver con el hecho de que la razón por la que terminamos cogiendo fue porque estaba totalmente borracho, me desmayé y me desperté para encontrarla chupándome la v***a. Entonces se subió encima de mí y me montó durante un rato, y sí… se sintió bien incluso en mi borrachera, pero al final recuperé el sentido común y la aparté de mí. No duró mucho, pero sí lo suficiente como para destruir mi relación con Matt, lo que ocurrió porque inmediatamente le confesé todo. Así que con mis recuerdos llenos del veneno de Marissa, no me molesta tanto cuando Macy dice con voz demasiado dolida—: No estoy contenta con la calidad del caviar que está usando el proveedor. Ni siquiera me vuelvo para mirarla, sólo recojo la cerveza para darle otro buen trago, pero no antes de resoplar por lo ridículo de servir caviar en una fiesta de cumpleaños para un niño de un año. —¿Qué? —exige inmediatamente Macy, y juro que debe de haber estado preparada y al borde de su asiento, lista para una pelea conmigo—. ¿A qué viene ese resoplido condescendiente, San Calvin? Me encojo de hombros y deslizo los ojos hacia ella. Mi voz es tan seca como el desierto cuando digo—: Estoy seguro de que a Aaron no le importará. —Bueno, por supuesto que no le importará. Él no comerá eso, pero los adultos sí, y yo tengo normas que cumplir —dice con seriedad, y no puedo evitarlo… Vuelvo a resoplar. Mis ojos se dirigen a Matt y, como era de esperar, veo una sonrisa divertida en su rostro. Por alguna razón, creo que se divierte con nuestras pequeñas riñas. No me atrevo a mirar a Mac, porque no le hará ninguna gracia. En su lugar, vuelvo a mirar a Macy y disfruto del calor abrasador que desprenden sus ojos hacia mí. Carajo, es impresionante. Un dolor en el trasero, pero innegablemente impresionante. —En serio, Macy… ¿caviar en una fiesta de cumpleaños para un niño de un año? Estoy bastante seguro de que el pastel es lo único que hace falta —digo, y a continuación, como idea tardía, le tiendo la cerveza en un brindis simulado—. Oh… pero la cerveza es buena. Eso es definitivamente un buen toque. —Por supuesto, un neandertal como tú lo pensaría —se burla mientras me mira de arriba abajo. Y carajo… mi v***a se estremece un poco cuando sus ojos rozan mi entrepierna. Oigo a Mac soltar un largo suspiro, pero no puedo evitarlo. Una vez que empezamos estas pequeñas peleas, no pueden terminar hasta que yo acabe dando unos buenos golpes. —Todo el mundo es un neandertal para ti, Macy, a menos que su sangre sea tan azul como la tuya. Llevas el esnobismo a un nuevo nivel. Mac jadea, Matt suelta una risita y Macy me gruñe. —No soporto que se peleen —dice Mac mientras se levanta de la mesa y se aparta. Primero me dirige una mirada de reproche a mí y luego se la dirige a Macy, haciéndonos saber a las dos que está igualmente disgustada—. Voy a ver cómo está Aaron. Saquen lo que sea esto de su sistema y déjenlo ir para que no arruinen el cumpleaños de mi hijo. Hago una mueca, porque eso me hace sentir como una mierda. Sin embargo, Mac se va rápidamente y no tengo tiempo para disculparme, así que decido hacer lo que ella me sugirió. Seguir con la pelea y desahogarme, y ahora que Mac se ha ido, tengo vía libre para hacerlo. —Deberían cogerse el uno al otro —dice Matt bruscamente, y mi cabeza gira tan rápido que casi me la arranco de los hombros cuando me giro para mirarlo—. Saquen toda esa energía reprimida y desagrado haciendo algo que sé que les gusta hacer a los dos. Podrían tener un sexo realmente increíble y furioso. Se me cae la mandíbula, pero a Macy no le sorprenden tanto esas palabras porque su respuesta es fluida y perfecta. —Uy sí, claro —se burla, y mi cabeza se vuelve hacia ella. Sus ojos siguen encendidos por la ira, pero sus mejillas están teñidas de rosa—. La miseria de v***a no sabría ni dónde meterla. Además, estoy bastante segura de que los santos son unos pésimos cogedores. De acuerdo, acaba de insultar mi maldita hombría y eso, no lo puedo dejar pasar. Ni siquiera me digno de mirarla, sino que me vuelvo hacia Matt. Sacudiendo el pulgar de lado a Macy, le digo con sorna—: Ella no sabría qué hacer con una v***a como la mía. Pero sé esto… La Princesa de Hielo es tan frígida que estoy seguro de que la congelaría. Macy suelta algo parecido a un grito de indignación, pero lo hace en voz baja para que solo Matt y yo podamos oírlo. —Oh, cielos —dice Matt mientras se levanta de la mesa riendo—. Ahora sí que van a la yugular. Les sugiero que acaben con esto antes de que vuelva Mac. Saben que odia que se peleen. —Tú has empezado, carajo —refunfuño cuando Matt se aparta de nosotros y empieza a caminar por el césped hacia el agua. Recojo la pinta de cerveza, tomo el resto de la cerveza y la dejo en la mesa. Ignoro el pollo y me levanto de la mesa. Mirando a Macy, que todavía lleva el enfado en la cara, le digo—: Bueno, me gustaría decir que esto ha sido un placer, pero tú y yo sabemos que eso es mentira. —No lo sé —dice Macy con dulzura—. Suelo disfrutar viendo cómo un imbécil como tú intenta defender sus propias insuficiencias. —Lo cual estoy seguro de que no es tan difícil si te concentras en esa única cosa. Estoy bastante seguro de que tu cerebro puede manejar algo tan simple como eso —le digo con una sonrisa jovial antes de dirigirme hacia la casa. Voy a ver si Aarón se ha levantado de la siesta para poder jugar un rato con él, y luego dirigirme a casa.
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