CAPÍTULO 5 V erónica notó desde el amanecer la extraña manifestación en la casa. Algo había sucedido que había hecho que los delincuentes cambiaran sus planes. Llevaban un rato discutiendo y parecían agitados. Tras una larga espera, oyó que introducían una llave en la puerta y se puso tensa. "Buenos días, querida, hoy almorzarás en el camino, así que empaca tus cosas y vámonos". El hombre esperó a que ella tomara algunas cosas que le habían colocado. Verónica se vio obligada a subir apretujada en el pequeño hueco de la escalera que él había dejado a propósito para ella. Mientras subía también, la apretó contra la pared, presionando su cuerpo contra el de ella. El asco fue tan intenso que casi se magulló contra la madera, para alejarse lo más posible de aquel asqueroso hombre. Tras lib

