CAPÍTULO VEINTICUATRO Caleb estaba en la parte trasera de la góndola fúnebre, erguido, con la barbilla hacia adelante con orgullo, mientras remaba con toda dignidad. En el barco frente a él, envuelto en un sudario n***o, iba el cuerpo de su hijo. Era un barco sólo para los dos, la góndola funeraria, de color n***o. Sera no lo había acompañado. Ella había estado inconsolable, y había culpado a Caleb. Aunque era quien le había pedido que se quedara con Jade, ella no lo entendió así. Se había negado a asistir al funeral, e incluso se había negado a estar junto a él. Le había insistido que quería el divorcio. Caleb se tambaleaba. Era demasiado para poder tolerar, pero el dolor más grande, sin duda, era Jade. Él y Sera habían estado en desacuerdo últimamente, y él sabía que era probable que

