CAPÍTULO DIECINUEVE Mientras Caleb observaba a Caitlin irse, se sintió abrumado, confundido. Una mezcla de emociones se arremolinaban en su interior, mientras su cerebro luchaba por comprender, recordar. Estaba seguro que, en algún lugar, una parte de él conocía a esta misteriosa chica. Pero no tenía idea cómo. Al verla alejarse, sintió una tristeza en su interior que no pudo entender. Nunca había experimentado nada igual. Una parte de él quería correr tras ella, pedirle que se detuviera. Pero si ella hubiera logrado escucharlo, no habría tenido idea qué decirle. Después de todo, no la conocía. Y no alcanzaba a entender sus propios sentimientos. Tal vez se estaba volviendo loco, al dejar que algunas emociones irracionales, algunas premoniciones extrañas, se hicieran cargo de él y sacara

