Chapter 3

1980
Poco a poco había ido reponiendo fuerzas. El primer paso lo dio con un pequeño cachorro Yorkshire blanco que encontró dentro de un árbol hueco de aquel bosque. Era la mascota de alguien y tenía remordimientos por hacer algo así, pero la necesidad que tenía de alimentarse era mayor que su culpa en aquel momento. Solo cuando terminó de alimentarse se dio cuenta de que el perrito pertenecía a la niña que lo había liberado. Sintió una chispa de vida en la pequeña bola de pelo y decidió hacer la cosa más horrible de todas. Se mordió la muñeca y forzó un par de gotas de sangre que cayeran en su lengua rosa. Después puso al perrito en el suelo preguntándose qué clase de locura estaba haciendo. Nunca funcionaría... ¿no? Ella le había salvado dos veces sin saberlo. El recuerdo de su voz asustada aún tenía el poder de sacarle de su sueño más profundo. Él desearía haberla visto... para tener aunque fuera un atisbo de la persona que acompañaba la voz que le atormentaba. Metió la mano en el bolsillo y sacó el pequeño collar de perro con una etiqueta en forma de hueso colgando. Ya sabía el nombre de la familia, pero la dirección ya no era válida... no lo había sido en años. Cuando al fin aprendió a utilizar un ordenador, buscó a los padres de la chica, pero habían muerto y la casa había sido vendida. La hija, él estaba seguro que fue quien lo liberó, se había desvanecido sin dejar pistas. Kane tiró el cigarro al lado del pie izquierdo y lo pisoteó. Cuando regresó a Los Ángeles, inmediatamente volvió a la discoteca donde Malachi vivió y la cual regentó. Pero lo habían vendido y sus hijos se habían cambiado de dirección. El nuevo lugar fue una vez un almacén abandonado, pero los jaguares recientemente lo habían renovado, convirtiéndolo en una discoteca que se ajustaba a los nuevos tiempos. Los hijos de Malachi era quienes sacaban el negocio adelante. Agitó la cabeza preguntándose cómo fue capaz Malachi de casarse por segunda vez, después de todo lo que había amado a su primera mujer. Ella fue su alma gemela, incluso aunque los cambiantes eran conocidos por su apetito s****l, una vez conocen a su alma gemela les resultaba casi imposible amar a otra. Cuando Kane buscó información, descubrió que la nueva mujer de Malachi había dado a luz a cuatro hijos, pero murió dando a luz al más joven, Nick. Malachi murió la noche que él oyó los gruñidos desde su tumba, pero Kane aún sentía la necesidad de vengarse que le quemaba desde el interior. Casi todos los vampiros nacen de la oscuridad y, tal vez, Syn estaba equivocado sobre sí mismo y no eran tan diferente de sus malvados hermanos. A lo mejor, perder la cabeza durante treinta tortuosos años ya le había dañado lo suficiente como para no ser una excepción. Su mente seguía estando en el lugar oscuro donde Malachi la había dejado. Por lo que Kane sabía, fueron los jaguares los primeros en derramar sangre. Ahora, él había vuelto para presentar sus respetos en especie... a la maldita r**a entera de cambiantes, empezando por los hijos de Malachi. Ah, pero él no se detendría ahí. Los siguientes serían los hijos del cambiante que le tendió una trampa... Nataniel Wilder. No le resultó difícil hacerse con algunos seguidores que le ofrecieran sangre. A Kane aún le fascinaba el movimiento alternativo–gótico que se movía en el centro de la ciudad. Muchos de ellos soñaban con convertirse en lo que él realmente era... un vampiro auténtico en lugar de un aspirante a gótico. Todo lo que tenía que hacer era convertir a uno y dejar a su subordinado sin alma vagando a su suerte. Eligió al más peligroso del grupo... el que parecía haber perdido ya su alma en la oscuridad. Raven, un canalla, que era casi un psicópata como humano... un gótico marginado, con sed de sangre mucho antes de ni siquiera sentir una necesidad verdadera. Raven era la única persona a la que Kane le había contado todo sobre la trampa que le tendieron los cambiantes y cómo lo enterraron vivo. No sabía por qué se lo había contado a Raven... por aburrimiento quizás. Kane dejó al canalla suelto por la ciudad. Raven estaba enfadado con el mundo mucho antes de renacer como hijo de la noche, y ahora Kane le había proporcionado una vía de escape para era ira. Raven había aceptado vengarse en nombre de Kane y el vampiro desalmado era capaz de utilizar sus nuevas habilidades a fondo. Ni se molestó en intentar disuadir a Raven porque se ajustaba totalmente a sus planes de tender una trampa al resto de la familia de Malachi. ¿Por qué iba a proteger a los cambiantes de Raven? Lo máximo que hizo fue decirle al chico que no tenía que matar humanos para alimentarse, que no tenía que causar ningún daño, si no quería. No fue culpa suya que, en lugar de eso, Raven decidiera matar a su antojo. La primera vez que Raven mató fue la única en la que Kane intervino, agarrando al chico antes de que dejara el cuerpo sin vida con la marca del vampiro a la vista de cualquier humano. A los vampiros se les inculcaba que debían ocultar este tipo de secretos para asegurar su preservación y a Kane se le había olvidado compartirlo con Raven. Kane entonces le enseñó cómo cortar a través de las marcas de los colmillos para que solo pareciera un asesinato sádico. Raven se encargaba de dejar a sus víctimas en los alrededores del Moon Dance para que las autoridades pudieran encontrarlos. Era el plan perfecto. La mayoría de los vampiros eran diabólicos de manera innata, así que Kane pasó la mayor parte de su vida eterna al alcance de asesinos. Al ver a este chico matar, era como si le resultara de lo más natural. Si Syn hubiera estado despierto para contemplar la oleada de asesinatos, el habría acabado con todo aquello matando a Raven o condenándolo bajo tierra en una tumba. Ahora que Kane había experimentado tal castigo, preferiría mil veces antes una muerte rápida. Antes de su destierro, llegó a tener un amigo más... Michael. Ellos habían estado juntos mucho más tiempo del que podían o querían recordar. Ambos habían sido obsequiados con el heliotropo porque mantenían sus almas... ellos y el hermano de Michael, Damon. Michael era un buen hombre. Aunque estuviera del lado de los ángeles, como ellos mismos decían, había escuchado por ahí que Damon había desarrollado un lado oscuro y quería atraer a su hermano hacia la oscuridad también. A lo mejor decidía hacerle una pequeña visita a Damon antes de terminar lo que había venido a hacer y así le enseñaba algunos modales. Kane se preguntó de dónde salió aquella rivalidad repentina entre hermanos porque Michael siempre había querido a su hermano... aunque las cosas siempre pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Kane no quería que Michael conociera el demonio que habitaba dentro de él desde que fue enterrado vivo. Había pasado algún tiempo en las últimas dos semanas observando a Michael desde la distancia. Él sabía que Michael y el hijo mayor del jaguar, Warren, eran amigos... justo como él y Malachi llegaron a serlo una vez. Los cambiantes eran unos traidores y Michael todavía tendría que averiguar este pequeño detalle. Al acabar con los cambiantes, hasta le estaría haciendo un último favor a Michael... por los viejos tiempos. Kane alzó la mano, tocó el pendiente que contenía el heliotropo sabiendo que este no le permitía matar humanos. Si su alma fuera totalmente demoníaca, entonces la magia contenida en el heliotropo no funcionaría con él. A menudo se preguntaba cómo Malachi podría haber pasado por alto ese simple hecho... la prueba de su inocencia estaba justo delante de sus narices. Da igual... Se había pasado treinta años en su prisión por algo que no había hecho. –La venganza será un infierno para vosotros, amigos míos. ***** –¿Vendedor telefónico? –Preguntó Chad tratando de esconder su mueca de burla mientras su hermana pequeña cerraba la puerta de un sonoro portazo que hizo que esta cayera al suelo. Se estrelló contra el suelo con gran estruendo. Envy le dio una patada al teléfono en el pasillo imaginándose que era la cabeza de su novio antes de darse la vuelta hacia su hermano. –¿Es que todos sois unos cerdos o solo los tíos con los que salgo? Chad levantó las manos con gesto de rendición. –En mi opinión, las chicas sois igual de malas. Ahora cálmate y cuéntale a tu hermano mayor qué ha pasado. Envy apoyó la frente en la pared. Se negaba a verter ni una sola lágrima. Trevor no le gustaba lo suficiente como para llorar por él y ella se estaba empezando a cansar seriamente de todos los chicos de un modo o de otro. –Jason me acaba de pedir salir. Él creía que estaba soltera de nuevo porque se encontró con Trevor en la nueva discoteca. Prácticamente, se estaba tirando a otra en la pista de baile. Chad agitó la cabeza. No sentiría ninguna pena por Trevor cuando su hermana le pusiera las manos encima. –¿Y por qué no salimos por ahí entonces? –arqueó una ceja, no quería perdérselo por nada del mundo. Envy sonrió, le había gustado la idea. –Dame diez minutos y estoy lista. Chad asintió y se sentó en la punta del sofá. Cogió el mando a distancia para ver las noticias, aunque no les prestó mucha atención. Él no quería que su hermana saliera con Trevor. Él sabía que el tipo actuaba como un completo americano, el típico niño rico de bachillerato que trata de despistar a todo el mundo; pero eso no significaba que le gustara que mintiera a su hermana sobre su verdadero ser. Si Trevor iba a acostarse con ella, entonces necesitaba saber por lo menos la verdad sobre la persona con la que se acostaba su hermana. Empezar una relación con una mentira no era la mejor manera. Si ibas a mentir, entonces, en primer lugar, no deberías verte involucrado. Él arrinconó a Trevor la última vez que se vieron en la estación y le dijo al “agente secreto” que le contara a Envy toda la verdad sobre lo que estaba haciendo o, si no, que se alejara de ella. No era culpa suya que Trevor no escuchara a nadie más que a sí mismo. Le enfadaba pensar que Trevor pudiera estar utilizando a Envy mientras llevaba a cabo sus negocios encubiertos en los locales nocturnos de moda. Como ella era camarera en muchas discotecas, Trevor podía seguirla a cualquier edificio antes de que abrieran al público y quedarse hasta que cerraban. Al estar allí, entre la multitud, Trevor podía husmear mucho mejor sin que Envy se enterara de nada. Chad rechazó desvelar la verdad, incluso aunque el equipo de Fuerzas Especiales había estado intentando que lo hiciera por la fuerza hasta entonces. Lo más cerca que había estado de hacerlo era siendo su chico favorito para llamar cuando era el momento de tumbar puertas de una patada y bajarle los humos a la gente. Y a él le parecía bien. Él prefería mucho antes dale una patada en el culo a uno de los malos y después escabullirse, charlar con la gente y remover papeles para intentar encontrar la porquería de alguien. Ahora, su amigo Jason, por el contrario, sería mucho mejor novio para Envy. Ella había ido al colegio con Envy, y eso era un problema. Jason se había colgado por Envy durante toda la secundaria y había pasado tanto tiempo en su casa, que Envy lo consideraba un hermano... no alguien con quien salir. Jason se unió a los guardabosques del Bosque Nacional Ángeles justo cuando acabó la escuela y nunca cambió de oficio. A Envy aún le gustaba salir por ahí con Jason. También solía ver a su mejor amiga Tabatha, ya que Tabatha era compañera de unidad de Jason.
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