CAPÍTULO CINCO Honestamente, Kate había esperado hasta cierto punto un tiro salido por la culata por lo que había hecho, pero nada que se pareciera a lo que experimentó cuando llegó a la Estación del Tercer Precinto. Ella sabía que algo venía cuando vio las miradas de los policías que pasaban en medio de los trajines de la oficina. Algunas de las miradas eran de asombro en tanto que otras eran de burla. Kate las dejó resbalar por su espalda. Estaba todavía demasiado irritada con la confrontación en el porche de Neilbolt como para que eso le importara. Tras esperar varios minutos en el lobby, un oficial de aspecto nervioso se acercó a ella. —Es usted la Sra. Wise, ¿correcto? —preguntó. —Así es. Un destello indicando que la reconocía brilló en sus ojos. Era una mirada de la que otrora h

