CAPÍTULO OCHO Lunes Por la noche La residencia Stafford era un caos. Keri y Ray tuvieron que abrirse paso con esfuerzo a través del circo mediático para llegar a la casa. Una vez dentro, todavía podían oír el clamor de los reporteros. Un hombre de seguridad, distinto al anterior, les condujo a una inmensa cocina, donde hallaron a Mia llorando y a Stafford caminando de un lado a otro con rabia. En cuanto la vio entrar, Mia se secó las lágrimas y aclaró la garganta. —Recibimos una larga visita de un tipo que al parecer se encarga de todo en la Comisaría Pacífico —dijo Mia—. Cole Hillman. —Creo que ahora sabemos cuál era la crisis secreta —dijo Keri a Ray. Luego a Mia—: Sí, ese es nuestro jefe. —Bueno, dijo que tenía dispuesto un enorme y experimentado equipo y que él personalmente lo l

