Thor y Erec dieron vueltas alrededor del perímetro del recinto de torneos y en la vuelta final, la multitud coreaba con una gran ovación los nombres de Erec y de Thorgrin. Los dos se detuvieron en los extremos opuestos del campo, uno frente al otro, y la multitud enloqueció. Thor se sintió nervioso por tener que enfrentarse a su viejo amigo. Estaba decidido a luchar con él con sus propios méritos y no recurrir a cualquiera de sus poderes. Thor quería ver si podía ganar, como un hombre contra otro, como un guerrero contra otro. Los dos levantaron la cubierta de la visera en señal de respeto; Thor enfrentándose a su antiguo mentor, al hombre del que alguna vez fue escudero. Era una extraña sensación. Sonó el cuerno y los dos salieron a la contienda. Thor centró todo su poder y su voluntad

