Capítulo 6: Deseosa por él

1595 Palavras
Charlotte Omití el hecho que estaba él aquí, ¿cómo coincidimos en este lugar? es una gran incógnita que tarde o temprano voy a averiguar, mientras tanto, decidí continuar con lo que estaba. Moví mis caderas al ritmo de la música, me encanta este tipo de música. Esa que hace que tu cabeza vuele. Él sacó de su bolsillo aquel polvo que necesitábamos para que la noche continuará de manera única, movió mi cabello haciendo una gran presión, en mi espalda, estaba tan deseoso como yo de pasar la noche. Luego de probar aquel manjar continuamos con nuestra celebración, en estos momentos los demás habían aparecido a mi alrededor. Me senté cuando la temperatura de mi cuerpo subió, mi vestido se pegaba de sobre manera en mis curvas pronunciadas, Luciano puso su mano en mi trasero mientras acariciaba mi pierna. —Me desobedeciste, te dije que te fueras a hacer algunas cosas por allí, no te di permiso de venir a ninguna fiesta —dije. Él lamía sus labios mientras seguía con su juego de miradas—. Espero y no me estés siguiendo, sabes que no me gusta que se metan en mis asuntos, no me gusta para nada que asuman que pueden creerse más de lo que realmente son en mi vida. —Quedó todo solucionado, tú no debes preocuparte por mi eficiencia. Quise venir a disfrutar un poco. No pensé encontrarte en este lugar. —Baja su cabeza y se ríe—. Charlotte, no te seguí te lo puedo asegurar, es una coincidencia que nos guste exactamente lo mismo, ¿No lo crees? —bufé por la estupidez que estaba diciendo, él intenta ser gracioso y eso me desespera, no me gusta para nada el exceso de confianza. —Eso es estupido, sabes que no me gusta que me estén supervisando. Luciano, no eres mi esposo, ni mi novio ni nada parecido. —Exacto, pero soy el que te hace temblar. Charlotte, si tu quisieras podrías disfrutar todo esto conmigo, te aseguro que nos irá muy bien, tu serías mi reina en todo sentido. —Agarró mi mentón, acercando su boca a la mía—. No sabes como me muero por ser el único hombre en tu vida, que ya no tengas que estar buscando cariño en otro lado, no tienes idea de lo que estoy dispuesto a dar por ti. —No sigas con lo mismo, sabes que no me metería contigo de esa manera, somos socios y no voy a mezclar las cosas. Luego los sentimientos se involucran y todo sale mal. Para mi lo más importante es el negocio, no me interesa nada más en la vida. —Charlotte, no sabes como te deseo… —Eso se puede solucionar, sin embargo, no me pidas más que eso, porque en realidad no tendrás nada más. —Tomó una de las copas que están a mi lado y bebo un gran sorbo—. Vine para distraerme, lo que menos quiero es estresarme ¿Bailamos un poco más? —Luciano paciente con su cabeza para luego estudiar sus labios contra los míos. El hambre que teníamos por besarnos desenfrenadamente una y otra vez, no tenía comparación. Debo reconocer lo buen amante que es y no estaría nada mal liberar toda la oxitocina que mi cuerpo tiene almacenada. Gemi cuando metió sus manos en medio de mis piernas rozando de a poco mi intimidad, el lugar estaba completamente lleno, pero cada persona estaba en su cuento. De manera meticulosa pasó uno de sus dedos, por encima de la fina tela que cubría mi busto, rozó los pezones y mordió mi mentón. —De esta noche no te salvas, voy a sacar cada gramo de estrés que hay en tu cuerpo, voy a hacer que te liberes hasta que me pidas que me detenga, te conozco muy bien y sé que no te vas a detener. —Se hace enfrente, para luego mirarme con cierta picardía. —¿Eres tan confiado de sí mismo? —Sé lo que provocó en ti. Iré al sanitario, espérame acá procuraré no demorarme para nada. —Besa de nuevo mis labios. —Luciano, siempre estás ahí para mí. No sé bien cómo le haces pero nunca me abandonas sin importar mi comportamiento y mi rechazo —le dije mordiendo mi lengua, cruzando los dedos para que no quiera salir con cualquier cursilería. —Algún día Charlotte, tengo mis esperanzas de que algún día no muy lejano te des cuenta de todo, de absolutamente todo. Él se dirige a los sanitarios, le pido al bartender que me de un tabaco, me encantaría desconectarme de la realidad por un buen momento, por lo general sucede luego de ir a visitar a mis padres… es increíble porque eso me afecta, mucho más de lo que yo pensaba, es inevitable no caer en la desgracia con todo esto y exigirle a tu cerebro que haga como si no ocurriera nada. —Al parecer eres una persona divertida. —Giro mi cabeza, cuando escucho esa voz poco familiar. —Señor D'Angelo. Usted no me conoce para que diga o lancé algún juicio sobre mí —le dije, totalmente sería. —Lo siento, no quise ofenderte. Pero puedes decirme Adriano, estoy seguro que sería la mejor forma de tratarnos sabiendo que ahora vamos a ser socios. —Solté una sonora carcajada. —Adriano —dije con ironía —. Aún no estoy segura de que quiera trabajar con ustedes. Un maletín lleno de billetes no compra la confianza que debo tener hacia mis socios y trabajadores. Para ganarse mi confianza falta mucho. —Ah, eso lo podemos solucionar fácilmente. Podemos conocernos mejor y así sabrás como soy —utiliza un tono de voz muy sugestivo. —No me interesa conocerlo, le pido que se retire, no me interesa seguir manteniendo esta plática sin sentido —hable, con ganas de ofenderlo. No me interesa en lo más mínimo qué es una forma de acercarse a mí de cualquier otra forma. Eso es estúpido. —Para tu desgracia, no me pienso ir de este lugar. Me recomendaron este sitio y quiero disfrutarlo. —Perfecto Adriano, se puede hacerlo lejos de mí, le recomiendo que lo haga de inmediato. —No pareciera que eres una fiera, creo que hace falta que nos conozcamos un poco mejor. —Me gire, quería subir de inmediato a una de las habitaciones, quería gemir entre los brazos de Luciano, mi cuerpo estaba necesitado, mi intimidad porque estaba de lo excitada que estaba. Él estrecha su mano sacándome de una de mis pensamientos—, está bien creo que parezco una persona necesitada —comenta haciendo que se cree una sonrisa en mis labios—. Sin embargo, es todo lo contrario, pienso que podemos tener una buena relación como socios y de vez en cuando tomarnos un trago, es más te voy a invitar una margarita. El bartender sirve y se la pasa a él, luego él me la pasa, toca mi mano descaradamente. —Lo aceptaré, no obstante, eso no quiere decir que he decidido algo. Adriano necesito estar relajada y su presencia aquí no me ayuda para nada. —¿Es decir que te pongo nerviosa? —negué con mi cabeza, creo que él está cogiendo todo como broma. —Jamás, escuché muy bien… Un hombre como usted jamás me puede poner nerviosa a una mujer como yo, se necesita mucho para eso y por lo visto le falta demasiado a usted. Dejemos las cosas de este modo, creo que extendernos está de más. Me debo ir, hasta luego. —Él toma mi mano deteniéndome. —No quise incomodarte. —Coloca una cara de niño regañado que me desespera. —Lo logró, así que le pido que se detenga y deje de tomarse atribuciones, no crea que porque me dio una oferta ya puede ser mi amigo. —Me suelto de su agarre y caminó al lado contrario. Me hago en la pista, lo que menos quiero es que su presencia me dañe el momento. Luciano no tardó en llegar, me preguntó si estaba bien, prefiero no decirle nada. No tengo porque tener ese tipo de charlas con él, no es más que mi socio y si le doy ese tipo de atribuciones, luego no se va a detener y será un problema futuro. Él me tomó de la cintura, haciendo que se me olvide eso en el momento. Me dejé llevar por su lujuria, él besaba mi cuello, volví a sentir como mi centro se calentó, lo besé con gran intensidad mientras nuestros cuerpos se pegaban y “danzaban” al ritmo de aquella pegajosa melodía, sentía como su m*****o se pronunciaba, queriendo salir de sus pantalones. —Vamos a para arriba, no voy a aguantar más —dice y muevo mi cabeza. De reojo mire como Adriano tenía su mirada profunda en mí, no la despegaba en ningún momento, no sé como me hacía sentir eso, lo único que me quedaba claro era que tenía que tenerlo lo más lejos posible, sus ojos me daban una rara sensación, como si quisieran decir algo totalmente diferente a lo que salía de su boca. Pone su mano en mi espalda baja, para conducirme a uno de los cuartos que Nicol tiene dentro de su mansión, ubicados estratégicamente para estas cosas. Cuando pusimos un paso fuera de la pista de baile, escuchamos a lo lejos un tiroteo, de inmediato nos cubrimos para poder evidenciar quien era que estaba atentando y en especial contra quien lo estaban haciendo.
Leitura gratuita para novos usuários
Digitalize para baixar o aplicativo
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Escritor
  • chap_listÍndice
  • likeADICIONAR