Rebecca toma asiento en la mesa, observando a sus amigos hacer lo mismo. – Tuvimos el privilegio de disfrutar de un café en compañía de tu amigo. Su presencia trae un placer inexplicable. Ahora entiendo por qué lo mantienes cerca. – Dice André, cargando sus palabras con sarcasmo. – En serio, André, ¿de nuevo con esto? – Reprende Melissa, exasperada. – Muy bien, continúa, André. Di lo que estás ansioso por decir. Desde aquella noche, has adoptado un comportamiento bastante peculiar. Han pasado casi dos meses y cada vez que Alex está cerca, pareces perturbarte. – ¡Hum! Alex... ¿han llegado a ese nivel de "intimidad", verdad? Desde que él vino aquí para encargarse de sus responsabilidades financieras, a cambio de favores que no necesitan ser explícitos, no puedo ver ninguna diferencia ent

