Eva Mi cuerpo tembló, él me tenía en sus brazos no quería… no me dejaba bajar. Por más que hice fuerza para poder soltarme, él no me lo permitía… sus fuertes brazos me sostenían con vigor. —Suélteme troglodita —grité—. Si no me suelta le aseguro que grito. Él comienza a reír, se acerca a mí como si me fuera a besar, inmediatamente muevo mi rostro a un lado, no puedo permitir que él crea que pueda hacer este tipo de cosas cada vez que quiera. —Mi especialidad es provocar gritos… así que eso no es una amenaza para mí, más bien es un halago. —Nunca… escúcheme bien pedazo de imbécil nunca va a generar ese tipo de cosas en mí… primero muerta antes que eso suceda. —Bueno… veremos que sucede primero. Él comienza a caminar por el pasillo en medio del jardín, las personas no reciben

