Eva No he podido dejar de llorar, ni siquiera quise medirme aquel dichoso vestido que compré… no me interesa si me queda grande, pequeño, si no es acorde a mi cuerpo si por mí fuera le hubiese comprado n***o… uno de luto. Hoy es mi boda… mi dichosa boda. Otro sería el caso si Benjamín fuera la persona que me estuviera esperando en el altar. Las instrucciones de mi futuro esposo son precisas, “un chofer estará en su casa y luego la traerá, nos casaremos y haremos como si fuéramos la pareja perfecta al menos mientras los están los invitados. Eva quiero que esté perfecta, porque mi esposa no puede ser una más del montón” Acomodé mi cabello, no quería verme espectacular como él espera. Giro mi rostro cuando mi papá entra golpeando levemente la puerta. —¿Estás lista? —No, pero pronto l

