Eva Tapé mis ojos cuando escuché como él disparó, mis ojos se llenaron de lágrimas. Este hombre era un verdadero monstruo, y lo peor es que me tenía a su merced. Benjamín lo mira fijamente, mientras que en el rostro del imbécil de Andrew, apareció una sonrisa sardónica. —No jueguen conmigo, porque de lo contrario se van a arrepentir —él advierte—. Lo invitaría a mi boda, pero veo que no está listo… no se preocupe, le enviaremos fotografías de nuestro momento feliz. —Maldito infeliz —dice Benjamín a regañadientes, intenta ponerse de pie, pero con mi mano lo detengo. —¡No más! el error es mío, soy yo quien debe solucionarlo —dije, subiendo la voz—. Lo siento Benjamín, no quise que te sintieras usado, no quise que pensaras que porque tuvimos esto las cosas seguirán normales entre no

