CAPÍTULO ONCE Lacey ya sabía lo que iba a pasar a continuación. Los chismes. Se preparó. No harían falta ni diez minutos para que cada dueño de un negocio en la calle principal pasara la noticia al de al lado, y este al siguiente, como en el juego del teléfono. No pasaría mucho tiempo antes de que todo el mundo en la ciudad supiera que habían descubierto el sextante en la tienda de Lacey, empujándola a ella directa al centro de la investigación de un asesino. Y una segunda investigación por asesinato, aunque parezca mentira. Lacey sabía cómo funcionaría. El hecho de que ella no tuviera nada que ver con el asesinato de Iris —algo que la misma policía había declarado— no contaría para nada. La gente todavía pensaría que era una concurrencia de sucesos demasiado increíble como para ser mera

