—¿Qué pasa? ¿Qué me estoy perdiendo? —¡Mira, mira! —le dijo mi madre enseñándole la foto que tenía en su mano—. ¡Tu hijo!, ¿Quién lo diría? —¿A qué vienen esas risas? —preguntó mi padre al llegar allí, pero antes de que le contestáramos miró la fotografía que mi madre le estaba enseñando y él también se puso a reír. Violeta y yo nos miramos y no tuvimos por más que unirnos a esa risa, que de pronto había hecho que un día desastroso hubiera cambiado. —¡Ves! —me dijo bajito—. Ya sabía yo que cuando las vieran les iban a gustar. Todos continuamos hasta el salón y allí sentados mis padres siguieron viendo las fotos que aquel día lejano Violeta me había hecho, y yo sin darme cuenta. La verdad es que no sé cómo se las apañó, de pronto mi madre dijo: —Pero hijo, ¿Cómo has podido? —y me ense

