CAPÍTULO QUINCE Zoe se sentó al lado de uno de los escritorios, obteniendo una vista panorámica de la sala de investigación. El caso volvía a vivir, lleno de actividad y de nuevas hojas de papel que se unían a las pilas esparcidas por los escritorios. Había muchos expedientes que ahora estaban abiertos para ser leídos de un vistazo, listos para revelar sus secretos a quien los mirara de cerca. Los números que ya había visto pasaron ante sus ojos como sólo una distracción. No importaban. Eran los números que Zoe había dejado de lado hasta ahora que los que necesitaba. Zoe escudriñó los informes delante de ella, sabiendo que había algo. Algo que todos habían pasado por alto. Si pudiera descifrar que era... ―Tenemos una coincidencia con los neumáticos ―dijo Shelley, colgando el teléfono de

