CAPÍTULO OCHO El esposo de Meredith se había ido al trabajo hacía hora y media, y sabía que tenía por delante un largo día sin hacer nada excepto esperar a que él regresara a casa. Estaba también excitada porque él estaría en casa temprano. De vez en cuando él tenía días en los que no había nada que hacer en la oficina. En esos días, David se iba tarde al trabajo y regresaba temprano a casa, solo iba para asegurarse de que no había nada urgente que atender. Solía irse al trabajo como a las 6:30 de la mañana, pero se había quedado hasta las 7:45 de esta mañana. Eso les había dado tiempo para un rápido retozar en la cama y luego una ducha para él mientras ella colaba café. Disfrutaba su segunda taza de café cuando comenzó a pensar en el día que tenía por delante. Ella y David irían a su re

