CAPÍTULO CATORCE Wooten les hizo esperar durante veinte minutos. Jessie pensó que resultaba extraño que tuviera inmovilizada a la gente que estaba investigando la muerte de su mujer, pero se guardó eso para sus adentros cuando por fin los escoltaron hasta su despacho. Por el camino en el pasillo, notó varias obras de arte de aspecto muy familiar detrás de cristales gruesos. Se preguntó si serían los originales y por un segundo, lamentó no haber prestado más atención en su clase de historia del arte. Cuando les guiaron hasta el rincón donde estaba el despacho totalmente acristalado de Wooten, estaba en una llamada, de pie sin su chaqueta y dándoles las espaldas. Su asistente consiguió su atención, señaló que había tres agentes de la ley en la habitación, y se marchó. Wooten habló durante

