— No pasa nada. Rápidamente, la agarré por el brazo, y con pasos pesados caminé hacia fuera del evento. Las personas nos miraban, curiosas para saber lo que había ocurrido. ¡Chismosos! ¡Buitres! Se quedan esperando a que las personas tengan fricciones para fotografiar. Me da asco eso. Llego al coche y abro la puerta para que Diana entre. — Entra. - ella me responde con un sonoro "no". — No tengo paciencia, Diana. Entra en ese auto. — No sin antes escuchar sus explicaciones sobre lo que pasó en aquella habitación. — Diana... — Responda. — ¡Maldición Diana! ¡Te he dicho que entres en el coche! ¡Ya tuve un día estresante, así que no pongas a prueba mi paciencia! - contrariada, ella entra. No quería tener que intimidarla con voz autoritaria, desafortunadamente fue necesario. Con la car

