CAPÍTULO VEINTICINCO Keri se hallaba sentada en la sala de esperas del consultorio de la terapista de Evie, procurando mantener sus ojos abiertos. Luego de conocer juntas a la doctora, Keri les había dejado para que culminaran la sesión sin ella. Evie había permanecido adentro durante veinte minutos; la silenciosa soledad y el insulso papel tapiz de la habitación estaba convirtiendo en un desafío el mantenerse despierta. De repente la imagen de Evie, llorosa y asustada en su cama, surgió en el cerebro semi-inconsciente y sus ojos se abrieron súbitamente. Hormigueando con la adrenalina como si acabara de suceder, supo que no podría dar una cabezada. Decidió aprovechar el tiempo libre y sacó su teléfono. Rita Skraeling respondió al segundo repique. Rita administraba la Casa Hogar South Ba

