CAPÍTULO VEINTISIETE A pesar de todo, Keri estaba nerviosa. En la superficie, no había razón para estarlo. Todo había ido bien en la mañana. Había ido hasta la habitación de Evelyn a fin de despertarla para ir a la escuela, y se encontró con que ya estaba levantada, vestida y leyendo. La escuela no empezaba hasta las 8 a.m., pero era la hora en la que comenzaba el turno de Keri, así que hizo los arreglos para dejar a Evelyn en casa de un vecino a las 7:45. Keri sabía que este tipo de arreglo no era inusual para los padres que trabajaban. Pero este se salía un poco de lo ordinario. La familia donde dejó a Evelyn era la de los Rainey. Lo que hacía diferentes las circunstancias era que su hija de doce años, Jessica, había sido secuestrada por un fanático religioso que planeaba asesinarla.

