Capítulo 155

1432 Слова

  Estaba llevando un tazón de sopa desde la cocina cuando vi a Alfa Sebastian meterse directo en mi habitación.   Sentí que el alma se me salía del pecho.   "¡Sebastian! ¡Fuera de ahí ya!" grité, dejando la sopa a medio poner sobre la alfombra.   Me temblaban tanto las manos que derramé parte del caldo caliente sobre la piel, quemándome.   Ni siquiera me detuve a sentir el ardor; corrí directo al cuarto.   Ya era tarde.   Cuando llegué a la puerta, Alfa Sebastian ya estaba agachado al lado de mi cama, levantando al gatito que había pisado por accidente el botón de encendido de mi nuevo "masajeador personal".   El pobre estaba acurrucado contra la pared, maullando desesperado por el zumbido que salía del aparato.   Y ahí estaba.   Mi vibrador azul con rosa fosforescente, en forma d

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