Sebastian estaba sentado a la mesa del comedor, empujando con desgano lo que quedaba de su cena: medio filete ya frío, una copa de cabernet sin tocar. La llamada con Cassian llevaba casi veinte minutos, pero su cabeza estaba en otro sitio. "¿Sebastian? ¿Me estás escuchando o qué?" La voz de Cassian sonaba entrecortada por el altavoz, cargada de fastidio. "¡Sebastian!" repitió, esta vez más fuerte. "Aquí estoy", respondió él, llevándose los dedos a la sien. Pero no era cierto. No, no del todo. Algo no encajaba. Un recuerdo lo picoteaba, incómodo. El nombre "Dahlia" le había activado una alarma que no lograba ubicar. Y de pronto, lo recordó. Unos días antes había estado revisando unos informes sobre la Ascendencia Moonveil, y el nombre le había aparecido enter

