No. Esa mujer no podía ser Cici. La altura, la figura... nada que ver. Demasiado alta, los hombros marcados, aquello era otro rollo. Así que solo podía significar una cosa... Mrs. Locke. La misma que había organizado la fuga de Cici y había robado secretos de la Manada Luna de Sangre. Y ahora, ahí estaba, envuelta en alta costura y venganza, convirtiendo esta fiesta de máscaras en un espectáculo con garras. Un escalofrío me recorrió la espalda mientras escaneaba los rostros enmascarados que nos rodeaban. Estas máscaras no eran solo adorno... eran coartadas. Cualquiera podía esconderse detrás de una. Incluso Cici. Deslizándose por la sala como un fantasma en su propio velorio. Yvonne notó la tensión en nuestros rostros y se acercó, su voz contenida, los ne

