Punto de vista de Cecilia Apenas mi oreja rozó la puerta, esta se abrió de golpe. Di un traspié hacia adelante y casi me estampo contra su pecho. Tuve que agarrarme del marco como pude, usando todo mi reflejo ninja para no caer. "Buenos días," solté, intentando recuperar el equilibrio mientras me acomodaba un mechón que se me había ido a la cara. La sonrisa que le lancé fue una mezcla rara entre incómoda y con dignidad. Alfa Sebastian me observó en silencio unos segundos. "¿Y tú por qué andas merodeando tan temprano?" Lo dijo con tanta tranquilidad que parecía que la que había perdido los papeles dos veces anoche era yo, no él. Iba impecable, traje marrón oscuro con un corte vintage que le quedaba como guante. Alto, frío y tan compuesto que daba coraje, ni rastro de

