Punto de vista de Cecilia "Claro que no. Lo entiendo bien," respondí con una sonrisa de manual que, la verdad, ni siquiera pasaba por mis ojos. Sawyer asintió al lado mío. "Tampoco tengo objeciones." Como si nuestra opinión importara de verdad. El Alfa Sebastian siempre hacía lo que le venía en gana—ese era su mundo, sus reglas. Sentí cómo su mirada se oscurecía apenas, quedándose más de la cuenta en mi rostro. Seguro que ya había detectado la sonrisa falsa a la primera. Luego de unos segundos que se sintieron eternos, hizo un gesto con la mano para despedirnos. "Pueden irse." Sawyer y yo dimos media vuelta, casi llegando a la puerta, cuando la voz mandona de Sebastian nos frenó en seco. "Hoy trabajaremos hasta tarde. Sawyer, pide la cena. Cecilia, tráeme tu la

