El guardaespaldas rodeó la casa para encargarse de los desmayados, mientras ella pensaba desesperada cómo arreglar todo esto. Si Cecilia moría, sería un escándalo. El Alfa Xavier jamás perdonaría a los White, y el Alfa Sebastian claramente sentía algo por esa mujer. Si se involucraban, no habría forma de taparlo... En medio de sus cavilaciones, escuchó la voz del guardaespaldas desde atrás. "Señora White, ¿cómo quiere que los ate?" "Oh, así no más—" Esperá. Esa... no era su voz. La señora White se giró de golpe, aterrada, y vio a un chico alto y apuesto, con una sonrisa radiante, sosteniendo cinta adhesiva y una cuerda. "¡Ayud—!" No llegó a terminar el grito, porque él le tapó la boca y la arrastró detrás de la casa. Ahí vio a su guardaespaldas desmayado y atad

