Pasadena, California – El friqui«¿Nada más?» exclamó el tipo grueso, decididamente con sobre peso, mientras observaba el extraño artilugio que tenía en la mano el joven friqui. «No me dirás que nos has hecho esperar más de un mes para hacernos ver esta cosa que parpadea.» «Os puedo asegurar que está funcionando» replicó el chaval aterrorizado. «Aún diría más, creo que ha hecho ya aquello para lo que ha sido proyectado.» «Muy bien, ¿pero nos quieres decir el qué?» chilló el tipo alto y delgado mientras se ponía de repente en pié. «Estoy empezando a perder la paciencia.» En el sótano repleto de aparatos, monitores y ordenadores de todo tipo, iluminado por una débil luz led que se difundía reflejada desde las desgastadas paredes, la cara demacrada del chaval parecía todavía más pálida de l

