Las mesas estaban volcadas, los vasos estaban rotos y esparcidos y había varios cuerpos tendidos en el suelo. Algunos se retorcían de dolor evidente con los humanos que los atendían. Fueron los que yacían quietos con los ojos ciegos enfocados en nada los que la hicieron temblar. Siempre fue inquietante ver la muerte, pero tener tantos en un solo lugar era muy perturbador. Su estómago se revolvió, pero no estaba segura de sí era por el humo rancio y el alcohol que contaminaban el aire, o por el hedor nauseabundo de las víctimas. "¿Cómo puedes coquetear y pensar en sexo cuando estamos rodeados de todo esto?" ella comentó. El policía grande se sonrojó y levantó los hombros en respuesta. Machos. "Orlando", gritó O'Haire sin pensarlo. Cuando el Guerrero Oscuro se puso de pie y se volvió hac

