La noticia del éxito de Tía Beatriz en localizar el rastro de Natalie permitió a Elliot organizar su partida antes del amanecer. Mientras se vestía con ropas de viaje, encontró a Amelia de pie en su recámara, mirando el espacio vacío donde Evan solía dormir. Estaba pálida y sus ojos verdes estaban inyectados en sangre por la falta de sueño y el llanto. —Voy a encontrarlo, Amelia —prometió Elliot, su voz ronca. Amelia asintió, pero la tensión era demasiada. Se llevó las manos al rostro, un gesto de inmensa fragilidad, y se derrumbó lentamente contra el marco de la puerta. —Él me lo prometió —susurró, y el presente se desdibujó en el pasado. flasback: Amelia estaba en el pequeño cuarto del convento, en el Internado, temblando. Su vientre era un secreto que ya no podía ocultarse. La Supe

