HARDY —Joder, Hardy, no pueden seguir así. Ni siquiera me molesto en levantar la mirada cuando André entra en mi despacho. La música del local colándose con su entrada. Me aseguré de insonorizar bien el lugar para que todo lo que sucediera en la sala no me molestase aquí arriba, mucho menos a los locales colindantes o vecinos cercanos. Por eso, cuando su voz rasga el silencio y la música golpea mis oídos, solo puedo rodar los ojos y rezar por que su intervención sea lo más corta posible. Tengo los papeles del caso de Jon delante, intentando buscar la más mínima grieta de la que sus abogados puedan aprovecharse. Aún cuando ya está visto para sentencia, necesito asegurarme de que no existe una sola posibilidad de que Penélope caiga en brazos de ese hombre. ¿Quién cojones usaría el nombre

